Sigue ocupando la mitad de su cama,
aunque él se fue hace tiempo y no dejó nada.
Sigue esperando que entre por la ventana y que le diga:
ya pasó no fue nada, empezamos mañana
Entra en los bares, los convierte en farmacias.
Se pide copas de alegría inventada, roba los besos con su tierna mirada
y se los lleva en el cartera a su casa pero no se contagia
Cuando la noche no existe y todavía no empieza mañana,
ella se acuesta en su cama sin su mitad más deseada.
Si la encuentras en la ciudad solitaria
seguro te invita a mirar su mirada,
nunca le digas que la ves derrotada,
decile que va a encontrar… vas a encontrar a tu mitad más deseada